Jesús, el más grande Maestro II

En nuestro primer devocional, dedicamos unos minutos a reflexionar sobre el concepto de que Jesús, siendo Dios, es el más grande Maestro. Ahora, hablemos un poco sobre el hecho de que Jesús también era un hombre, 100% hombre, y que por tanto pudo ser lo que decía y quien decía ser.

La historia de María, madre de Jesús, es una de mis favoritas en las Escrituras.   Ella aparece en la escena Bíblica siendo humilde, pura, sumisa y dulce, y aunque Dios le dió el más grande regalo que jamás se le pudo dar a una doncella Judía, ella se mantuvo glorificando a Dios por su bondad hacia su pueblo sin dar importancia a su rol en esta bendición.[frame type=”left” width=”184″ title=”Jesús, el más grande Maestro” height=”138″ src=”http://jesusyyo.net/imagenes/maestro2.jpg”]

María fue usada por Dios para dar humanidad a Jesús. Jesús era 100% humano; María lo dió a luz igual que a cualquier otro bebé.  Jesús creció siendo un niño, jugando y trabajando dentro de la sociedad de su familia y de su pueblo.

No imagino que ninguno de nosotros llegue a comprender la encarnación y las labores diarias del plan Divino de Jesús, pero una cosa es segura, podemos estar completamente seguros  de que Jesús nos entiende perfectamente por que Él se convirtió en uno de nosotros.[quote_right]Él puede aplicar su verdad en nuestros corazones y en nuestras vidas de la forma, en el momento y en el monto correctos[/quote_right]

Hebreos 2:17 dice: «Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.» (NVI)

Debido a que Jesús nos conoce de experiencia propia, Él entiende nuestra composición y necesidades.  Y en su grandiosa gracia y sabiduría, Él puede aplicar su verdad en nuestros corazones y en nuestras vidas de la forma, en el momento y en el monto correctos  para producir los resultados requeridos.  Y por supuesto su resultado deseado es que nosotros seamos con Él, de tal forma que podamos disfrutar de las cosas que Él disfruta, paz y gozo eternos e infinitos.