Jesús, el más grande Maestro: Su Sabiduría

Empecemos revisando una serie de grandes versículos del libro de Proverbios. El capítulo 8 versículo 11 dice: “Vale mas sabiduría que piedras preciosas; ni lo mas deseable se le puede comparar.”  El capítulo 4 versículo 7 dice,“Antes que cualquier otra cosa, adquiere sabiduría…”

[frame type=”left” width=”184″ title=”Jesús, el más grande Maestro” height=”138″ src=”http://jesusyyo.net/imagenes/sabiduria.jpg”]Cuantas veces por día nos encontramos a nosotros mismos pidiendo sabiduría a Dios en una u otra situación, o tal vez quisiéramos haber tenido más sabiduría a la hora de haber tomado cierta decisión que ahora deseamos revertir.  Nadie puede librarse de esto. Cometer errores es parte de vivir; si es posible los enmendamos, y seguimos adelante en esperanza y fe.

Uno de los más importantes principios relacionados con la sabiduría es que debemos estar en una activa y constante búsqueda de ella, debemos desearla con pasión. Proverbios 2: 2-4 dice, “Presta oído a la sabiduría; entrega tu mente a la inteligencia.  Pide con todos tus fuerzas inteligencia y buen juicio; entrégate por completo a buscarlos, cual si buscaras plata o tesoro escondido.”

Otro buen versículo que encontramos en Proverbios 19:20 cita, “Atiende al consejo y acepta la corrección; asi llegarás a ser sabio”.  Dios nos ha diseñado a ser dependientes de nuestro prójimo en esta área de la sabiduría. Debemos abrirnos a ellos y a sus consejos para nuestras vidas.

[quote_right]Él mostraba sabiduría en su diario vivir y en su forma de hablar, sobre todo en las cosas positivas de la vida.[/quote_right]Jesús mostró una impresionante sabiduría. Claro, hubo momentos en los cuales se vio presionado por lo deseos malvados de aquellos que querían apresarlo. San Lucas capítulo 20 contiene dos historias relacionados con esto.  Pero la mayoría del tiempo Él mostraba sabiduría en su diario vivir  y en su forma de hablar, sobre todo en las cosas positivas de la vida.  El tenía una increíble habilidad de enseñar que motivaba el deseo de aprender. Usaba historias para aplicar profundas verdades espirituales.  La gente se cautivaba con sus palabras al punto de ni siquiera tomar tiempo para comer por todo un día para no perderse nada.

Esto que viene es hermoso, 1Corintios 1: 30 dice,  “Pero Dios mismo los ha unido a ustedes con Cristo Jesús, y ha hecho también que Cristo sea nuestra sabiduría…” Que maravilloso el considerar que Dios Hijo es nuestra propia sabiduría. Todo lo que tiene, quiere que nosotros lo tengamos.   El quiere que seamos maestros sabios y efectivos, Él puede promover este cambio. Pidámosle que haga esta obra en nosotros. Nuestros propios hijos y también aquellos a quienes enseñamos serán bendecidos si lo hacemos.