Jesús, el más grande Maestro: El origen de su autoridad, parte I

¿Sabías que Dios es el único ser que tiene vida en si mismo? ¡Wow, es impresionante! Leamos nuevamente un par de versículos del pasaje de San Juan capítulo 5. El versículo 26 dice, « Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, asi también ha hecho que el Hijo tenga vida en sí mismo».

Jesús, siendo el hijo unigénito de Dios, gozaba también de este exclusivo regalo de vida. Lo más impresionante de todo esto es que Jesús, siendo Dios, y teniendo “vida en si mismo”, no vivió una vida independiente; en realidad, mientras estuvo en la tierra, vivió una vida muy dependiente.

[frame type=”left” width=”200″ title=”El origen de su autoridad” height=”133″ src=”http://jesusyyo.net/imagenes/autoridad-2.jpg”]San Lucas 8:1-3 dice, « Después de esto, Jesús anduvo por muchos lugares… y los doce apóstoles acompañaban, como también algunas mujeres… y muchas otros que los ayudaban con lo que tenían». ¿Puedes imaginarte esto? Ahí estaba el Hijo de Dios, el Creador de todo el universo, Aquel que podía levantar a los muertos y multiplicar 5 panes y 2 peces para alimentar a 5,000 personas, viviendo en dependencia de personas normales y corrientes. ¡Ellos compartían de su arroz y frijoles para alimentar a Jesús y sus discípulos!

Les comparto otro pensamiento en esta misma linea. Es increíble detenerse y comparar el cielo con este mundo en el que vivimos. El cielo es orden perfecto, limpieza perfecta, eficiencia perfecta, seguridad perfecta, paz perfecta, verdad perfecta, etc., etc. Jesús, dejó este lugar para vivir como un ser ordinario y pobre. Imagínese la impresión de tener que vivir entre basura y peligro, mentiras, imperfecciones, suciedad y enfermedad, ineficiencias, promesas fallidas , entre otras.

Entonces, debemos estar contentos al leer Filipenses 2:5-11, pero de veamos los versículos 5-8, «…aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo, haciéndose como todos los hombres, y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz…». Es imposible para la mente humana el llegar a comprender el empeño de Jesús en cumplir el plan de Dios de rescatar lo que estaba perdido a causa del pecado. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la autoridad de Jesús? Parecía que es justo lo opuesto, ¿no le parece? Sigamos viendo.