Bolivia

En mi clase de cuarto grado, Franz quedó fascinado con la historia de Zaqueo, especialmente porque Jesús conocía su nombre sin que nadie se lo dijera.

Franz hizo muchas preguntas y comentó que comprendió que, aunque sus padres u otras personas no lo estuvieran viendo, Jesús siempre sabía lo que hacía.

Después de la clase hablé con él y me dijo que quería aprender más de Jesús. También comentó que en los tiempos de Jesús ya existían cárceles, como las de hoy, y que él nunca quería estar en una. Luego dijo: “Si Jesús pudo cambiar a un hombre como Zaqueo, también puede cambiar a las personas hoy”.

Me alegró ver cómo esta enseñanza despertó en él un deseo de conocer a Jesús y poner en práctica sus enseñanzas.